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Recientes, Vida

Cierra ciclos

Por: Sandra Aguilar Loya

La depresión es uno de los trastornos más comunes en México. Esta se manifiesta con mayor frecuencia en épocas significativas para la población en general, especialmente cuando se acerca el momento de festejar Año Nuevo.

Tristeza, enojo, nostalgia, frustración, esos son tan solo unos cuantos de los sentimientos que invaden a los seres humanos en diversas etapas de sus vidas, los cuales pueden adquirir dimensiones de consecuencias fatales tras una pérdida afectiva o eventos traumáticos y convertirse en depresión.

Hay etapas que relacionamos con cierres de ciclos, en especial durante el fin de año, cuando nos enfrentarnos a conclusiones negativas al darnos cuenta de que no alcanzamos las metas trazadas o que la situación en la que nos encontramos es sumamente diferente a la que imaginamos.

CÓMO DISTINGUIR LA DEPRESIÓN

Oscar Galicia, coordinador de la licenciatura en Psicología de la Universidad Iberoamericana dijo a NEWS CITY, que estas reacciones son características de la existencia humana, incluso naturales. Por ejemplo, una pérdida. Sin embargo, lo ideal es procesarlos e integrarlos a la vida diaria para que no se convierta en un problema crónico.

“Aquí lo más importante es aprender a distinguir la tristeza de la depresión ya que esta última puede convertirse en una enfermedad incapacitante y hasta desadaptativa. Ello significa que la dimensión de la reacción excede a la pérdida, que es absolutamente desproporcionado, no solo en la intensidad, sino también en la temporalidad. Por ejemplo, si perdemos a nuestra pareja lo natural es estar triste, pero no 10 años después; claramente en algún momento tenemos que retomar la vida”, sostiene Galicia.

Una de las características de la depresión como trastorno es que es tan evidente que cualquier persona se da cuenta de lo que está pasando sin que se haya estudiado psicología, ya que hasta sus hábitos más insignificantes cambian de manera radical; ya no sale de casa, no come, no se baña, no duerme o se la pasa todo el día en cama.

“Claramente estas situaciones nos hablan de un trastorno ya que produce una profunda incapacidad en el sujeto para relacionarse social, laboral o emocionalmente con su entorno. Lo que sabemos de las personas deprimidas, no es que su vida sea una tragedia griega, incluso tienen una vida muy semejante a la de cualquiera de nosotros, con sus altas, sus bajas, problemas, alegrías, igual o muy parecido a lo que vive el resto de la población; la diferencia radica en que ellos ven la vida como algo muy trágico a comparación del resto, y en la forma en que interpreta esa circunstancia de vida”, explica Galicia.

Hay depresiones que obedecen a las características de una época como Navidad, año nuevo, San Valentín, Día de las Madres, por ejemplo, aunque no esté pasando nada relevante, quizá debido a las expectativas que se generan en torno al “dar y recibir” de la temporada y que para mucha gente significan una fuerte presión.

Incluso pueden aparecer deseos suicidas que se agudizan con el consumo de alcohol, o si la persona no se considera alguien querido, sufre de falta de dinero, de trabajo, etcétera. “En ocasiones, pensamos que la felicidad la vamos a encontrar en las cosas materiales; esta existe, pero no gracias al entorno. Sin embargo, eso no ocurre ya que las personas que tienen todo lo que quieren, por lo general, son profundamente infelices.

“Quienes sufre de depresión, muy pocas veces son conscientes de ello, caso contrario ocurre con su profunda infelicidad. Incluso, en el momento en que se les hace referencia de su padecimiento no le afecta en lo más mínimo”.

ES SANO PEDIR AYUDA

“Hay diferentes casos y resistencias al tratamiento, tipos de pacientes y de complicaciones en el trastorno, pero normalmente se tiene un muy buen pronóstico. En el peor de los casos es controlable y en el mejor de ellos puede presentar hasta una remisión, pero eso dependerá del caso, del tipo y de la persona que la padece”, apunta el investigador en Neurociencias de las Emociones.

La depresión no se cura sola con el tiempo, una vez que se detectaron señales de alarma hay que atenderlo.
“Así que la recomendación es, si una persona se siente profundamente triste, desamparada, infeliz, que ha perdido toda esperanza de vida, tiene que buscar ayuda porque el tiempo no va a mejorar nada, al contrario, se puede volver intratable su caso.

“La gente más sana que conozco es aquellas que pide ayuda; además tiene una gran capacidad de toma de decisiones, lo que nos lleva a catalogarlas como asertivas.

“Al final, el decir ‘no estoy loco’ es la negación o la incapacidad de hacer conciencia sobre un problema, así que el pedir ayuda es un signo de salud metal.

“Finalmente, todo esto que ocurre en los cierres de ciclos, lo único que refleja es el cómo va viviendo nuestra mente a lo largo del año. Creo que tenemos que cambiar nuestra cultura, saber que ser feliz es algo a lo que deberíamos aspirar todos los días y que, si no sabes cómo lograrlo, puedes pedir consejo a un profesional para que nos diga cómo”, finalizó Oscar Galicia, coordinador de la licenciatura en Psicología de la Universidad Iberoamericana e investigador en Neurociencias de las Emociones.

29 diciembre, 2017

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Redacción News City


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