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Gourmet, Recetas, Recientes

¿Del mar a la mesa?

Por Mariana del Valle

Tres son las razones que invitan a hacer de los pescados y mariscos la base de los platillos diarios: La primera es que México, es un país abiertamente católico; la segunda, es que cuenta con una gran riqueza en lo que a especies marinas se refiere, gracias a sus más de 11 mil kilómetros de litoral; y la tercera y la más convincente es la exquisitez de su gastronomía milenaria.

A pesar de ello habemos quienes nos abstenemos de consumir este tipo de productos ya que no contamos con los conocimientos suficientes para saber si son aptos para su consumo.

Y sí, hay todo un tema detrás de la compra de los productos de mar necesarios para disponernos a colocarnos el delantal y meternos a la cocina para preparar el platillo que más se nos antoje en ese momento.

Así que recurrimos a una experta en el tema para hablar de eso que debemos saber si vas a comprar el marisco en La Viga, en el mercado o en una tienda de autoservicio.

La primera es la mejor opción desde el punto de vista de la gastrónoma Leticia Ramón Benavides. El Mercado de San Juan tiene productos frescos y muy buenos, pero su precio es mucho más alto, asegura.

“Hay una temporada de veda que debemos respetar. Pero también hay otra realidad evidente que es que ya no todo el marisco viene del mar, sino que se están criando como el tilapia, barbero o blanco del Nilo, como ocurre en Sinaloa ya que la industria se ve forzada a hacer estos cultivos para cubrir la demanda del consumidor”, comenta la también chef.

Como estos datos primordiales, también debes conocer que:

Es indispensable saber que cuando vayas a comprar marisco, debes llevar una hielera con hielo para que cuando te entreguen el producto, entre inmediatamente en la cadena de frío, ya que, si esto no sucede, se continuará con el proceso de descomposición del pescado o el molusco.

Es muy importante saber si el sitio elegido cuenta con los lineamientos de higiene que deben tener los distribuidores, mientras que en las tiendas deben estar en hielo luego de pasar por un estado de refrigeración en el trayecto del mar a la ciudad.

Ya en casa, debemos meter la hielera al refrigerador o si ya está todo listo para su cocción, inmediatamente debe ser lavado para eliminar las bacterias que se están generando en la carcasa del camarón, por ejemplo, ya que está en descomposición.

No te deshagas de la carcasa, la cabeza y la cola de camarón, si es que este es el producto que vas a cocinar, en ellos se concentra todo el sabor.

Reserva el cuerpo del mismo en un recipiente y colócalo en refrigeración.

Para saber si ya pasó el tiempo óptimo de exposición del pescado o marisco que quieres comprar, debes tomar en consideración los siguientes puntos:

Si los ojos del camarón ya están un poco grisáceos y salidos de la cabeza, no los compres.

Tómalo, si se le desprende la cabeza ya no sirve.

Si no está firme, si la piel no está clara, evítalo.

Huélelo, el olfato no falla.

Pero como lo mejor es degustarlos, la gastrónoma y catedrática de la Universidad del Claustro de Sor Juana, Leticia Ramón Benavides comparte con nuestros lectores, una receta deliciosa y fácil de preparar.


CAMARONES EN ADOBO

Una receta muy sencilla, sin complicaciones.
Pon a fuego medio una sartén o una cazuela de barro, vierte un poco de aceite de oliva o vegetal para sofreír las cabezas, las colas y las carcasas del camarón. Agrega, la cebolla, el jitomate y el ajo (si gustas del sabor de este ingrediente, pícalo para que lo suelte todo; sino agrega los dientes enteros para que le dé sólo un toque).

Si agregas en esa preparación un clavo, un pedacito de canela en rama y un poco de tomillo puedes obtener un adobo con más sabor. Cuando empiece a burbujear el sofrito (entre 10 y 12 minutos), querrá decir que ya está listo para verterlo en la licuadora.

Una vez que se haya licuado perfectamente, cuélalo y viértelo de nuevo en el recipiente en el que lo realizaste con muy poca grasa; saca los camarones del refrigerador y ponlos en ese adobo para que se cocinen durante cinco minutos, no más.

Está listo para servir acompañado de un arroz, con verduras al vapor o con una ensalada. Pero si esas personas a las que vas a deleitar con este platillo van a tardar en llegar, puedes inmediatamente enfriarlo en un baño de hielo y lo presentas como un coctel con galletas o totopos.

9 abril, 2018

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Redacción News City


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