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El revulsivo género femenino

Por Sandra Aguilar Loya

Según los datos del Banco Interamericano de Desarrollo, en 2016 apenas el 4.2% de las empresas contaban con al menos una directora ejecutiva, mientras que el 8.5% de los miembros de los consejos directivos eran mujeres.

La doctora Anabella del Rosario Dávila Martínez, profesora de EGADE Business School Monterrey y líder del Grupo de Investigación con Enfoque Estratégico de Estrategia y Administración de las Organizaciones en Economías Emergentes, sostuvo que en América Latina continuamos viviendo en sociedades inequitativas en términos laborales.

La académica se dio a la tarea de analizar cómo el liderazgo de las mujeres puede impulsar el crecimiento económico de los países latinoamericanos.

Desde antes de que la OIT lo diera a conocer, Dávila Martínez tenía muy claro que la participación laboral de la mujer en esta región ha avanzado lentamente pues continúa siendo escasa su representación en los consejos y en posiciones de dirección ejecutiva.

“Los datos son preocupantes especialmente en el sentido de que el consejo es el órgano donde se toman decisiones de alto impacto, cuyo enfoque en diversidad es indispensable para lograr una sociedad plural, incluyente y equitativa”, escribió.

Incluso, se ha demostrado que la integración de la mujer en los equipos directivos genera empresas más competitivas. Son ellas las que aportan una combinación de habilidades de liderazgo y comportamientos que potencian el rendimiento empresarial. La profesora se ha preocupado por difundir información sobre los estudios que señalan que las mujeres con una trayectoria en posiciones estratégicas tienen una visión más integral de la empresa y suelen escalar más fácilmente.

BENEFICIOS INTRÍNSECOS

En su artículo titulado “Se necesitan más mujeres en la alta dirección” avalado por el EGADE Business School Monterrey, puntualizó que, “las empresas tienden a concentrar a las mujeres directivas en funciones de apoyo como recursos humanos, relaciones institucionales o comunicación. Esta segregación de género se asocia con el concepto ‘techo de cristal’, elementos visibles o invisibles que impiden a la mujer ascender en su carrera laboral. En tanto, en profesiones dominadas por mujeres los hombres ascienden más rápido a la alta dirección gracias a la ‘escalera mecánica de cristal’, que escalan sin que las mujeres se den cuenta”.

Agregó que los estereotipos de género sobre quién se considera para dirección y quién para funciones de apoyo ya no tienen cabida en las empresas de hoy. Las mujeres son el grupo poblacional con mayor educación en el mercado laboral y ya superan a los hombres en porcentaje de personas con título universitario, según la OIT.

Esto queda de manifiesto, especialmente tras darse a conocer que, a nivel mundial, entre el 30 y 40% por ciento del alumnado de las escuelas de negocios son mujeres. Un tercio de las escuelas ofrecen programas, certificados y educación ejecutiva dirigidos a ellas como líderes de empresa y 42% cuentan con apoyos, becas o alianzas con asociaciones para que las mujeres ingresen a sus programas.

Asimismo, el MBA, añadió Anabella del Rosario Dávila Martínez, les brinda beneficios intrínsecos como incremento de la autoconfianza, credibilidad y desarrollo de habilidades interpersonales. A pesar de estos esfuerzos, falta que las empresas generen la demanda y espacios para las mujeres directivas.

LIDERAZGO EMPRENDEDOR

Ante la dificultad económica que atraviesan la mayoría de países de América Latina, una mayor participación de la mujer puede ser un revulsivo para la economía e incluso, gracias a su inclusión en la economía se podría alcanzar la igualdad.

Esta aseveración de la profesora surge gracias al dato que proporcionó el Banco Interamericano de Desarrollo que estima, además, que el aumento en la participación laboral de las mujeres contribuye a reducir la pobreza, así lo hizo durante la primera década del siglo en 30%. Sin embargo, la tasa de desempleo de las mujeres supera a la de los hombres y su participación económica alcanza solo 50%.

Otro dato esperanzador que consideró primordial la doctora Anabella del Rosario Dávila Martínez es el liderazgo emprendedor de las mujeres de la región, mismo que se podría aprovechar para detonar el crecimiento.

“Sin duda, una de las estrategias que deben implementarse para dinamizar el crecimiento del PIB es la integración económica de las mujeres a todos niveles, beneficiándonos del potencial del talento humano de América Latina”, finalizó.

 

3 agosto, 2018

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Redacción News City


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