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La familia, pilar del éxito

Fotos: Enrique Gutiérrez

Su nombre está ligado al éxito. Quizás ello se deba a que el amor y la pasión por el beisbol lo trae muy bien impregnado en su ADN.

Él es Iván Terrazas, capitán de los Diablos Rojos del México, y quien desde los 4 años de edad tenía muy claro que su meta en la vida era triunfar en Estados Unidos como beisbolista profesional.

El camino no fue sencillo, pero a su corta edad, aprendió a enfrentar los retos y los sacrificios, así como el trabajo diario y extenuante a los que está expuesto todo buen deportista.

En ese entonces, Iván no sabía todo lo que le deparaba el destino, ni mucho menos las pruebas que le pondrían para hacer realidad su más grande sueño.

“Desde que recuerdo, siempre tuve en mi mente que quería ser jugador de beisbol y trabajé muchísimo desde pequeño en las ligas infantiles, y fue de la mano de mi padre (el exreceptor de los Tigres, Martín Terrazas).”

El beisbol pasó a ser la más importante de las prioridades. Y quizás una de las grandes ventajas que tuvo de adolescente, fue cursar sus estudios en la Prepa 8 de la UNAM, ubicada por el rumbo de Plateros, muy cerca de la liga Maya.

“Para mi fortuna, los traslados no fueron un impedimento. Había ocasiones en las que me pasaba de largo y no entraba a la escuela; en otras, iba a dos o tres clases, llegaba a la liga y regresaba a la prepa. Así que tuve la gran oportunidad de combinar ambas actividades.

“En esa etapa de mi vida, fue cuando llegaron los buscadores, quienes me ofrecieron un contrato, así que terminando la preparatoria, entré a jugar”, es ahí cuando empezó a vislumbrar un futuro dentro del beisbol profesional.

Pero no todo fue color de rosa. Para ello –dice–, tuvo que dejar familia, hogar y su país.

“Sufrí mucho por el alejamiento, siempre fui un niño de casa, así que tuve que empezar a experimentar cosas nuevas y de ahí en adelante, mi carrera fue algo complicada. A pesar de los fracasos, seguí trabajando cada día con más ahínco”, manifestó el bateador.

Como deportista nato, asegura que es la energía la que los lleva a sortear los altibajos de la vida.

“Es cuestión de carácter, de levantarte, sacudirte y seguir adelante, pero siempre con una buena actitud. También es importante, en los momentos de éxito, mantener la humildad, la tranquilidad y no despegar los pies del piso.”

Una de las constantes a las que se enfrentan todos aquellos cuyas vidas están ligadas al deporte de forma profesional, son las decepciones. Y la que Iván Martín Terrazas Magaña tiene presente: el nacimiento de su hija.

“En ese entonces vivía en República Dominicana y no me estaba yendo nada bien. Me decía ‘no tengo necesidad de estar aquí, mejor me voy con mi hija, con mi esposa y mi familia’, así que pensé en renunciar.

“Fue el apoyo de mis padres y de mi esposa lo que me abrió los ojos. Así que les debo todo lo que he logrado.”

Como todo buen capitán, Iván Terrazas no deja de apoyar a las nuevas generaciones y les enseña todo lo que se requiere, para que los Diablos Rojos siga siendo un equipo de campeones.

“Esta posición es complicada y de una enorme responsabilidad, no sólo por la trascendencia del equipo, sino porque también es el mejor de la Liga Mexicana de Beisbol”, apunta.

Tal es su profesionalismo, que hace  varios años, Terrazas dejó de preocuparse por su éxito y ahora se ocupa de que sus compañeros crezcan, de que el equipo gane y que todo marche correctamente dentro de la organización.

“Ése es un plus. He tratado de entregarle al equipo ciento por ciento de mi tiempo”, finaliza este pelotero zurdo, quien está convencido de que para lograr el éxito, hay que trabajar con mucha tenacidad.

20 junio, 2017

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Sandra Aguilar


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