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La vida de Enzo Ferrari, inspiración en un libro

 

Por Javier Sosa.

Enzo Anselmo Ferrari es el creador de la exitosa Escudería de Fórmula Uno, que también es conocida como una de las marcas más caras y suntuosas del mundo. Cabe mencionar que detrás de toda la fama y el gran éxito, tiene una historia llena de tragedias que marcaron la vida de Enzo.

Por esto, el escritor italiano Luca del Monte se dedicó años a investigar todos los hechos destacados de la existencia del padre de Ferrari y plasmó su historia el libro: “ENZO FERRARI LA VIDA DE UN GRANDE”.

El libro fue presentado en Ferrari México, donde el autor comentó que la marca no sólo se distingue por los autos: “Ferrari es más que coches lujosos y la gran fama que conllevan, también detrás de todo ese gran éxito hay una gran vida de lucha, tragedias y sueños hechos realidad, he conocido a Enzo Ferrari y me atrevería a decir que sé más de su vida él mismo, por eso me he dedicado a poner su historia en este gran título, para que se conozca como llegó a la cima del éxito”, explicó en la presentación.

“ENZO FERRARI LA VIDA DE UN GRANDE” estará disponible a partir de hoy en la plataforma Amazon y tendrá un costo de $800. Adquiere este gran escrito que te enseñará lo complicado que es lograr tus sueños, pero también que nada es imposible.

Aquí te compartimos una pequeña introducción del libro:

Capítulo 38

El 18 febrero de 1976 Enzo Ferrari cumplió setenta y ocho años. “Se asemejaba a esos grandes que conquistaron las llanuras del oeste avanzando, dejando atrás alguna tumba cubierta de tierra fresca”, había dicho de él Enzo Biagi sólo algunos meses antes.

El año de 1975 que había regresado a Maranello el título mundial de Fórmula  —“un título que ha premiado nuestro trabajo, la pasión de todos nuestros colaboradores, la expectativa de nuestros patrocinadores”— había sido mejor que el anterior incluso desde un punto de vista comercial. Las ventas habían crecido en un centenar de unidades respecto a 1974 y, por lo que se refería al año que acababa de iniciar, Enzo era tan optimista que llegó a armar que “los problemas no faltan porque ya la situación general los provoca, pero la Ferrari considera que puede hacer un pronóstico prometedor para 1976”.

Como campeón del mundo en funciones y como gran sabio de la Fórmula 1 actual —su “obra moderadora y conciliadora” se había vuelto cada vez más valiosa entre los organizadores de los grandes premios y los constructores— podía permitirse hasta soñar. Así, fantaseaba hasta con un regreso de la Fórmula 1 a los colores nacionales; “independientemente de la publicidad”, él seguía siendo el único que continuaba pintando sus monoplazas con la capa roja que se le había asignado a Italia a principios de siglo.

Corriere della Sera, 9 de septiembre de 1975.2 Idem. Idem. Idem. Así describía Ferrari su papel de moderador en las distintas discusiones que animaban la Fórmula 1.5 Ibid. En realidad, al momento de la asignación de los colores nacionales a Italia le había correspondido el negro. Posteriormente Italia intercambió colores con los Estados Unidos, y así obtuvo el rojo. Tiempo después Estados Unidos cambió a su vez el negro por el blanco y el azul.

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A pesar de su edad, que empezaba a ser importante —aun cuando Enzo siguió creyendo que podía vivir al menos hasta los noventa y tres años, la edad en que murió su madre—, tenía la energía de siempre. Hacía proyectos para el futuro, esperaba con impaciencia la temporada que estaba por inaugurar- y se sentía más en forma que nunca; “he conocido la libertad que el automóvil me ha dado. ¿Puedo quedarme sin hacer nada?”, se preguntaba. El rey, en resumidas cuentas, estaba sólidamente en su trono.

También el espíritu seguía siendo el de siempre. Para no contradecirse, había recibido el despertar del nuevo año con una comunicación interna dirigida a sus más cercanos colaboradores con la que llamaba a todos al orden. Había ocurrido que sus dos pilotos, entregándose a los reportajes de los cronistas durante las vacaciones de Navidad, habían estado más locuaces de lo permitido, sobre todo Clay Regazzoni: “nuestra barraca rechina”, había armado el suizo, sugiriendo así el título de un artículo publicado el último día del año.

Aún con la espina clavada por haber perdido el título 1974 y visto que su propio compañero de equipo conquistaba el de 1975, Clay no había sido suave con el austriaco. “Lauda —dijo— ha tenido la fortuna de llegar a la Ferrari en un momento afortunado. De haber venido en 1971”, es decir, en la época de la primera estancia de Clay en Maranello, “ciertamente no hubiera bastado para ganar el mundial”. Pero Regazzoni tenía una teoría sobre cómo habían ocurrido realmente las cosas y porqué. “Tal vez —confesó entre la nieve de Cervinia— a la creación de esta leyenda de Lauda ha contribuido también Luca di Montezemolo, que siempre se ha sentido un poco el patrocinador de Lauda.”

La suya, en realidad, más que una agresión a Lauda era un ataque a Montezemolo. Pero, puesto que Luca ya no estaba en la Ferrari, las palabras de Clay le hacían daño no tanto al ex asistente de la presidencia como a la presidencia misma de la Ferrari. Sin rodeos, Clay efectivamente había descrito a Montezemolo como “sub Ferrari”, hablando de “una autonomía que nunca nadie anteriormente había tenido”. Entre otras cosas porque, afirmó, afectando aún más la imagen y la independencia de Enzo Ferrari, “se sabía que detrás de él estaba el abogado Agnelli”.

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8 octubre, 2018

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